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El cuerpo humano, las mucosas y los ecosistemas microbianos internos

 
 

 EL  CUERPO  HUMANO

  

El Cuerpo humano es la estructura física, material, sensorialmente perceptible, del Ser Humano.
 
Está constituido por dos partes diferentes, claramente diferenciables y, a la vez, estrechamente relacionadas entre sí, que son: 
 
El Organismo humano
 
 Los Ecosistemas Microbianos Internos que el cuerpo humano alberga.
  
 
I.  El organismo humano está formado por las células codificadas por los genes propios de cada persona.
Espacialmente, está comprendido entre dos superficies o cubiertas, la piel en el exterior, y las mucosas en el interior.
 
 
La piel le recubre externamente formando una frontera, constituida por tejido epitelial recubierto de una capa córnea, a través de la cual establece contacto con sustancias del mundo exterior.
 
 
Las mucosas son las capas de epitelio que recubren las cavidades internas del cuerpo humano, estableciendo así otra zona fronteriza entre nuestros ecosistemas internos y nuestros tejidos propios
 

 

Las células propias del organismo humano, las codificadas por nuestros ácidos nucleicos, establecen relaciones entre sí y se estructuran organizándose en forma de tejidos, sistemas, aparatos, órganos, sintetizando y liberando productos celulares que actúan como mensajeros entre ellas.

 

Tanto la piel como las mucosas ofrecen una permeabilidad selectiva, controlada y específica, que autoriza o impide el paso de moléculas de un lado a otro de las fronteras, entre los ecosistemas del mundo externo y el organismo, y entre los ecosistemas del mundo interno y el organismo.

 

 

El aspecto de todas las mucosas es parecido.

La mucosa más fácilmente visible es la que tapiza el interior de nuestra boca. Podemos observar su color rosado, por su riqueza en vasos sanguíneos superficiales, y su brillo, debido a la humedad que la recubre.

No tienen una capa córnea en la superficie, como ocurre en la piel, lo que las hace más frágiles y más sensibles.

 

Su superficie, la que recubre nuestras cavidades internas, es muy, muy  superior a la totalidad de la superficie de nuestra piel.

 

 

La cavidad mayor de nuestro organismo es el tubo digestivo, que comprende todo el espacio contenido desde los labios al ano, incluyendo la boca, el esófago, el estómago, el intestino delgado y el intestino grueso.

Aunque aparentemente parece un tubo largo pero estrecho, en realidad, si se pudieran extender todos sus pliegues, las mucosas que lo recubren tendrían - en un adulto - una superficie de  alrededor de doscientos metros cuadrados.

 

La siguiente superficie mucosa en extensión es la que recubre las vías respiratorias:

Aberturas nasales y orofaringea para la entrada y la salida del aire, que se continúan en las mucosas de la nariz y de los senos paranasales, la tráquea, la laringe y los bronquios. 

Los bronquios se dividen en conductos cada vez más pequeños, que si se pudieran extender en superficie, alcanzarían más de 60 metros cuadrados.

 

Otras cavidades de menor superficie son la vejiga urinaria, el aparato reproductor, los conductos auditivos externos, y la mucosa conjuntival, entre los ojos y los párpados. 

 

  
II.  Los ecosistemas internos situados en las cavidades del cuerpo humano,  están constituidos por elementos ajenos a nuestra identidad genética.
 
Los forman los microorganismos - bacterias, hongos, parásitos, virus-, y las sustancias de origen animal, vegetal y mineral que introducimos en nuestro cuerpo a través de la ingesta, la respiración, la inoculación y el contacto.  
 
La población microbiana que vive en nuestro interior, está compuesta por multitud de especies diferentes de bacterias y bastantes especies de hongos, así como algunos parásitos y virus ocasionales.
 
Las Bacterias, que son - con mucho -  nuestros habitantes internos más abundantes, son células mucho más pequeñas que las células humanas, y cada una de ellas tiene vida independiente. 
 
No tienen núcleo celular, y cada una de ellas tiene muchos menos genes que una célula humana.
 
Algunos de sus genes son iguales que los nuestros, y les permiten sintetizar proteínas semejantes a las nuestras. Otros genes son diferentes.
 
Se ha calculado que el número de bacterias contenido en cada cuerpo humano, supera, casi en diez veces, al de las células propias.
 
La relación que nuestro organismo establece, a través de las mucosas, con los componentes de los ecosistemas internos, ese mundo interior no propio, que se aloja dentro de nuestras cavidades, es fundamental para nuestro desarrollo y equilibrio.

 

 
 

 

 

 

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