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Inflamación en las mucosas

 
En su apariencia visible, nuestro organismo está externamente limitado por una frontera externa que denominamos piel y que está constituida por tejido epitelial recubierto de una capa córnea.
 
Las mucosas son las capas de epitelio que recubren las cavidades internas del cuerpo humano, estableciendo así una zona fronteriza entre nuestros ecosistemas internos y nuestros tejidos propios.
 
Nuestros ecosistemas internos están constituidos por elementos ajenos a nuestra identidad genética. Los forman los microorganismos - bacterias, hongos, parásitos, virus-, y las sustancias de origen animal, vegetal y mineral que introducimos por la ingesta, la respiración, u otros mecanismos.  
 
Nuestros tejidos propios son los formados por células codificadas por nuestros ácidos nucleicos.
 
Las mucosas ofrecen una permeabilidad selectiva, controlada y específica, que autoriza o impide el paso de moléculas de un lado a otro de la frontera.
 
El aspecto de todas las mucosas es parecido. La mucosa más fácilmente visible es la que tapiza el interior de nuestra boca. Podemos observar su color rosado, por su riqueza en vasos sanguíneos superficiales, y su brillo, debido a la humedad que las recubre. No tienen una capa córnea en la superficie, como ocurre en la piel, lo que las hace más frágiles y más sensibles.
 
 
Su superficie es muy superior a la totalidad de la superficie de nuestra piel.
Algunas ocupan cavidades pequeñas, como la conjuntiva, el oído medio, las fosas nasales, la faringe, el esófago, el estómago la vejiga urinaria, o los genitales femeninos y masculinos.
Otras, como las mucosas que tapizan la totalidad de los bronquios, desde los grandes a los más pequeños, ocuparían más de sesenta metros cuadrados si se las pudiese extender en un plano.
Las más extensas son las del intestino, que tienen multitud de plegamientos y que, extendidas, pueden superar los doscientos metros cuadrados.
 
 
 

CUADROS CLÍNICOS

 

Enfermedades inflamatorias en las mucosas y en la piel, que recidivan y evolucionan a la cronicidad por una actuación inadecuada del Sistema de la Inmunidad.

 

 

1. Afectación inflamatoria de mucosas:

 

            Mucosas del tracto respiratorio; mucosas ocular y  ótica.

 

Hipersensibilidad a inhalantes

Infecciones bacterianas recidivantes

Candidiasis orofaringea y de vías respiratorias

 

Rinitis estacional y perenne

Rinoconjuntivitis

Conjuntivitis crónica

Rinosinusitis. Poliposis nasal. Otitis

Tos crónica

Faringitis crónica. Laringitis. Afonías.

Traqueitis y traqueo-bronquitis.

Asma bronquial extrínseca. Asma bronquial intrínseca

Aspergilosis broncopulmonar alérgica

 

 

            Mucosas del tracto digestivo

 

Hipersensibilidad a alimentos. Síndrome de alergia oral

Infecciones recidivantes, bacterianas y fúngicas, de la boca, el esófago, el estómago y el intestino.

Parasitosis por Anisakis

Alteraciones de la flora intestinal. Alteraciones de la función y de la permeabilidad intestinal

Candidiasis orofaringea e intestinal

 

 

            Mucosa urinaria

 

Cistitis de repetición

 

            Mucosa genital

 

Vulvo-vaginitis recidivante o crónica

 

 
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